La “esperada” letra para el himno nacional, elegida por la SGAE y el COE, ya está aquí. Para ser oficial deberá pasar antes por el Parlamento pero, como era de esperar, ya ha provocado desacuerdos.
Y es que la composición de un himno no es cosa usual en los tiempos que corren. Aquellas músicas destinadas a exaltar el espíritu patriótico de los guerreros han perdido toda utilidad. Las gentes no se encuentran hoy sometidas a ningún rey absolutista ni a ningún territorio predefinido. Las naciones ya no están en guerra unas con otras y ningún país tiene como principal objetivo extender sus dominios. El pueblo que antes vivía sometido a un orden social que no se podía poner en duda, a la creencia en un único y verdadero dios que imponía los valores necesarios para no descender a los infiernos y a la lealtad a una patria por la que se debía dar la vida, desapareció con el fin del Antiguo Régimen y el ascenso de la razón como guía de nuestras vidas.
Hoy, aquel pueblo esclavo y alienado, se ha convertido en una ciudadanía libre, que elige a sus gobernantes y decide qué valores morales quiere tener. Una ciudadanía que no guarda lealtad a ninguna patria abstracta y metafísica, sino que se siente ciudadano del mundo y reconoce como iguales a los ciudadanos de otras naciones. En una sociedad como la actual, en la que no es necesario ahorrarse cañones con himnos, como dijo Napoleón, ¿qué sentido tienen estas canciones patrióticas?
Quizá sea el momento de reinventar los himnos, de deshacerse de aquellos antiguos cánticos exaltadores de ánimos violentos y centrarse en lo que realmente une a los ciudadanos de un mismo país, la cultura. En estos tiempos en los que las fronteras desaparecen, el único elemento diferenciador entre naciones es su cultura, su lengua, sus costumbres e incluso su historia. Solamente una canción popular, sin ánimo patriótico pero sí fraternal, extendida entre la gente no por leyes o decretos sino por cultura, será capaz de establecerse como himno del siglo XXI. No una canción exclusiva de los actos oficiales y deportivos, sino propia de los ciudadanos, de la alegría y de la convivencia. Una canción que uno pueda llevar en su corazón al igual que lleva los chorizos de su pueblo o la exquisita tortilla de su madre. Una canción que refleje el único momento en el que hoy en día se expresa lo poco que queda del “patriotismo”, el momento en el que se está lejos de casa:
¿¿¿¿¿ “las naciones ya no están en guerra unas con otras” ????
¿Tú donde vives? ¿No hay periódicos?
“Una ciudadanía que no guarda lealtad a ninguna patria abstracta y metafísica, sino que se siente ciudadano del mundo”
Definitivamente, te has escapado de los mundos de yuppie.
Asombrosa compilación de gilipolleces y frases mu bonitas y mu progres.
Que te aproveche, majo.
comentario por Uno — Enero 13, 2008 @ 8:12 pm
Entiendo la raíz de tus comentarios y coincido con ellos. En los siglos pasados dos naciones cualesquiera por el solo hecho de ser vecinas eran enemigas o estaban en guerra. Así, España y Francia, por ejemplo, España o Inglaterra, Francia e Inglaterra, Francia y Alemania, etc., participaron de innumerables conflictos cuyo único objetivo era la expansión territorial y/o la defensa de los intereses comerciales. En la actualidad la única razón que persiste para que un país declare y entre en guerra es la defensa de sus intereses económicos, como ha podido verse en las últimas intervenciones armadas en Iraq si bien aún es necesario blandir algún argumento “moral” que justifique la agresión.
También es cierto que un ciudadano de cultura media a alta, dado el fácil acceso a los medios de comunicación e información que tenemos disponibles, tiene tendencia a considerar al mundo como lo que es, un todo integrado y separado por límites que se establecieron cuando la humanidad daba sus primeros pasos civilizados. Es tan natural que existan territorios definidos por límites estrictos como el matar para sobrevivir, el mentir, el robar, la diferencia estriba en que ciertas cosas naturales se erigen como intocables mientras que otras se condenan llamándola “conducta animal”. Pero la territorialidad también es una conducta animal aunque, en este caso, parece ser una conducta buena para muchos de aquellos que levantan la bandera del patriotismo solo para satisfacer sus necesidades sirviéndose para ello de los ingenuos de siempre, que necesitan descargar la culpa en el otro para no estar obligados a la autcrítica. Parecen olvidar el ultra nacionalismo de la Alemania de Hitler, de la Italia de Mussolini, de la España de Franco.
Las fronteras, las banderas, los himnos, nacen pues de la necesidad de establecer un territorio como propio, de identificar los ejércitos, de enardecer el espíritu combativo de los soldados pero en un mundo donde, al menos en teoría, se acepta que la economía es global, que la paz es el más importante de los valores, que la solidaridad una de las mejores virtudes comienzan a perder esa categoría de símbolos patrios que poseían antaño para pasar a ser parte de una tradición y de una historia por lo que es inexplicable, en este contexto, el interés o necesidad de confeccionar e imponer un texto para el himno español ya que este texto no tendría calidad de histórico hasta pasada una generación, como mínimo, y aún así estaría completamente desfasado con respecto a las restantes tradiciones nacionales.
Es por esto que coincido con tu post al que considero positivo, aún con los “errores” que ha señalado Uno en su comentario ya que esos errores no son tales, sino una apreciación distinta de los mismos hechos. Existen países en guerra, sí, pero no por las razones de antaño. Existen ciudadanos que aún creen en el nacionalismo y el territorialismo, sí, pero afortunadamente aún son los menos.
Un abrazo.
comentario por Sergio — Enero 17, 2008 @ 10:26 am
Gracias Sergio, veo que has sabido interpretar correctamente mis palabras.
Saludos.
comentario por jaasan — Enero 19, 2008 @ 9:25 pm