La España Actual: una pausa en la inconmensurable “actualidad”.

Diciembre 15, 2007

¿En qué Europa vivimos?

La Unión Europea ocupa cada vez más espacio en periódicos, informativos, radios, etc., pero si el funcionamiento del Estado español ya es desconocido para muchos ciudadanos, Europa es para los españoles un misterio insondable.

Por esto es necesario preguntarnos en qué Europa vivimos y qué significa ser europeo. Esta pregunta se ha hecho más necesaria que nunca en este momento, justo tras la firma del Tratado de Lisboa, sustituto de la fallida Constitución Europea, que modifica el funcionamiento de la Unión y la dota de nuevos poderes. Y es que, aunque Europa nos parezca algo muy lejano, aproximadamente el 60% de las decisiones políticas que nos afectan a todos se toman en Bruselas. Preguntémonos, pues, en qué Europa vivimos.

La Unión Europea, si bien nos ha permitido progresar como nunca antes gracias a las ayudas económicas, no es precisamente un ejemplo de democracia. De manera que, si se quiere seguir avanzando hacia una Europa cada vez más federal, es necesario dotarla de la democracia propia de un Estado federal. Ése es uno de los puntos clave de este Tratado.

Hasta ahora las grandes decisiones y actuaciones se llevaban a cabo en el Consejo y en la Comisión Europea. El Parlamento, único órgano elegido directamente por los ciudadanos europeos, simplemente servía para dar un aire democrático a la Unión, aunque no tenía poderes significativos. Con el Tratado de Lisboa esto va a cambiar y el Parlamento legislará a partir de ahora en igualdad de condiciones junto con el Consejo. Esperemos que esto anime a los españoles a votar en las elecciones al Parlamento Europeo, ya que en 2004 solo lo hizo el 45.14%.

Además, los parlamentos de los distintos países integrantes de la Unión podrán recurrir leyes aprobadas por la Comisión Europea, cosa que hasta ahora no podían hacer. Esto parece ser una marcha atrás en el proceso de unión, pero refuerza el carácter democrático al volver a sentar las bases en los parlamentos, representantes directos de la voluntad popular.

Como última medida democratizadora, el tratado reconoce por primera vez el derecho de los ciudadanos europeos a presentar una iniciativa legislativa popular, siempre que se consiga reunir un millón de firmas.

Entre otras medidas, la Unión Europea podrá representar a todos los países integrantes en el extranjero, se implantará la Carta de Derechos Fundamentales, y se simplificará el modo de llegar a acuerdos para evitar los vetos en una Europa con 27 miembros. Pero aquí hemos preferido centrarnos en las medidas democratizadoras de la Unión, ya que son las que nos afectan más directamente como ciudadanos. Porque nosotros somos la demos, la raíz de la democracia, el principio de toda institución política, incluida la Unión Europea.

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